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LA PIEZA DEL MES

M A R Z O de 2005

Tenazas para Sagradas Formas. Pulsar foto si quiere añadir comentarios. TENAZAS PARA ELABORAR SAGRADAS FORMAS

Según la tradición, el mandato que Jesús impuso a sus discípulos en la Última Cena de comer el pan y beber el vino constituye la institución de la Eucaristía.
Las finas, blancas y redondas obleas que representan el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía no son otra cosa que discos de pan ácimo, es decir, sin levadura.

Normalmente, el laborioso proceso de elaboración de estas obleas se ha llevado a cabo de forma artesanal por los sacristanes de las parroquias, o bien por religiosas de alguna orden.

La receta es muy sencilla: agua y una mezcla de harina de diferentes variedades de trigo. Una de ellas, rica en gluten, es la que da a la Hostia su textura acorchada.

Como Pieza del mes, el museo ha elegido el instrumento empleado en su elaboración, antes e incluso después de la invención de la electricidad. Se trata de una especie de tenaza de hierro rematada en dos palas rectangulares y provistas de una anilla en el extremo de uno de los mangos para cerrarla. En el interior de una de las palas lleva grabadas la forma de cuatro Hostias, dos grandes, en las que figura una cruz sobre peana dentro de un doble círculo, y dos pequeñas con tres flechas cruzadas cada una.

La mezcla o masa realizada con agua y harina se vierte entre las dos palas previamente calentadas al rojo en el carbón, de manera que al cerrarse dejaban impreso el dibujo, al mismo tiempo que se cocía y evaporaba el líquido sobrante. De este modo, se obtienen láminas delgadas de pan seco y crujiente que son apiladas.

Finalmente, las Hostias se cortan con un cortamasas especial, como el que acompaña a la pieza, y se dejan airear durante seis días, antes de ser utilizadas en la Eucaristía.

La pieza que mostramos perteneció a la Iglesia de Sta. Mª del Castillo y fué utilizada hasta 1983 por las religiosas del Hogar de Nazaret, las cuales solían hacer entre 500 y 1000 Hostias semanalmente.

Actualmente se compran a las Carmelitas de Talavera la Real, quienes las elaboran con planchas eléctricas disponiendo de todos los controles sanitarios.