- Atracones de forma recurrente acompañados de un fuerte temor a no poder parar de comer.
- Autoprovocación de vómitos, uso de laxantes, diuréticos u otros medicamentos.
- Ayunos o dietas rigurosas para compensar los atracones.
- Ejercicio excesivo.
- La menstruación suele ser irregular o puede desaparecer (amenorrea).
- Estreñinimiento y enfermedades gastrointestinales.
- Problemas bucodentales.
- Perdida de control de los impulsos.
- Cambios de humor constantes y depresión.
- Fluctuaciones de peso y distorsión de la imagen corporal.
- El aspecto físico suele ser aparentemente saludable lo que hace más dificultosa la detección de la enfermedad.
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