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DOMINGO
XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO
CRISTO
REY
(Ciclo A)
El Rey de la Vida
En el mes de ánimas está la fiesta de Cristo Rey. Así,
pues, dentro de este período en el que se recuerda la muerte, el
juicio, el infierno y la gloria, la Iglesia nos recuerda también
que Cristo ha vencido a la muerte, se ha declarado Rey de la vida
mediante su Resurrección gloriosa. Así lo proclama San Pablo al
decir que "Cristo ha resucitado, primicia de todos los
muertos" (1 Co 15, 20)
Al
recordar la victoria de Cristo frente a la muerte, comprenderemos
por qué la muerte, tan acorde con el paisaje otoñal de este
tiempo, pierde su aspecto macabro y no nos lleve a la desesperanza.
o a la tristeza. Porque si es cierto que por la desobediencia de un
hombre, Adán, vino la muerte al mundo, dominando implacable a todos
los hombres, también es verdad que por la obediencia de otro
hombre, de Cristo, ha entrado la vida a raudales sobre los hombres.
Y así, entre la neblina y la nostalgia de estos paisajes de hojas
caídas, brilla el Sol que nace de lo Alto, el resplandor de la Luz
de luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
Sí, es verdad que todavía nos domina la muerte, es cierto
que también ahora la muerte se cobra sus víctimas. Insaciable
“Dama del alba” que vuelve una y otra vez a nuestras casas, a
nuestras calles, a nuestras carreteras, tan llenas de vida y tan
llenas de muerte... La victoria de Cristo no ha llegado a su
plenitud. Y aunque es cierto que la muerte no debe significar sólo
pena para quien cree en la vida eterna, no podemos remediar el miedo
a la hora definitiva, sin saber si conseguiremos recibir ese trance
con lucidez y con fortaleza, aceptando gustosos perder la vida que
por fuerza hemos de entregar.
En esta situación de provisionalidad, en que la muerte
circula aún libremente, ha de animarnos profundamente la persuasión
de que Cristo es ya el Rey de la Vida, que hará posible que un día
la muerte sea aniquilada definitivamente. Mientras ese momento
llegue, vivamos como si ya hubiera llegado, vivamos sin temor
alguno, seguros de que la victoria sobre la muerte también será
una victoria nuestra.
Cristo
presente en el hombre
La realeza de Jesucristo quedará manifiesta de forma plena y
definitiva al fin de los tiempos. Todo el esplendor de su gloria se
desplegará ante el asombro de la Historia. Muchos se mofaron de
este Rey crucificado, muchos ridiculizaron su Reino que estaba en el
mundo sin ser del mundo. Otros rechazaron su soberanía, la
avasallaron imponiendo por la fuerza y el engaño leyes que le eran
contrarias. Todo eso habrá terminado.
El príncipe de este mundo, el padre de la mentira, el que es
homicida desde el principio, quedará al fin derrocado. Los ángeles
proclamarán como en Belén el "Gloria a Dios en las
alturas". Pero ya no será como entonces, de forma callada y en
el silencio de la noche, perceptible sólo para unos pastores. El día
en que él vuelva, el canto que lo anuncie será clamoroso, una
sinfonía a toda orquesta que será oída hasta el último rincón
de la tierra.
Con gran majestad, sobre las nubes, descenderá de lo Alto.
Un espectáculo único e irrepetible, imposible de imaginar con los
cortos vuelos de nuestra imaginación. Vendrá como juez supremo
para juzgar a vivos y a muertos, para establecer la justicia, mil
veces desquiciada por la maldad de los hombres. Se terminará para
siempre el eclipse de Dios, su silencio ante esa situación anómala
del triunfo de los soberbios y la opresión de los humildes.
Es cierto que ese diálogo entre Cristo juez y los hombres,
que el evangelista nos describe, no es más que un muestrario
abreviado de la escena final. Pero es más que suficiente para
estimularnos para contemplar la vida, los hechos, las cosas y las
personas, con mirada de fe. Sobre todo a las personas. Saber
descubrir, tras el rostro de todo ser humano, el rostro de Cristo.
Apreciar la presencia de Jesús en cada hombre, que nos extiende su
mano, o nos pide ayuda con una mirada, sin atreverse quizás a
pedirla con palabras. Sólo así nuestro Rey y Señor nos llamará
al Reino de su Padre, diciéndonos que cuando tuvo hambre le dimos
de comer, o que cuando estuvo solo le acompañamos, o que cuando
todos le despreciaron nosotros le sonreímos y le saludamos. Sí, no
lo olvidemos nunca, Cristo está presente en cada uno de los que se
cruzan en el camino, o lo recorren junto a nosotros.
Breve
meditación para cada día
Semana
XXXIV del Tiempo ordinario
Feria
II
"Yo, Juan, miré, y allí estaba el Cordero de pie sobre
el monte Sión..." (Ap
14, 1)
Cordero de Dios que va sin resistirse a su propia inmolación,
que vierte su sangre en remisión de los pecados, que termina
triunfando sobre sus terribles enemigos... En efecto, la primera vez
que San Juan nos habla del Cordero lo presenta como el que es de
Dios y quita los pecados del mundo. Así
lo
presenta el Bautista a orillas del Jordán. Habló con tal emoción
y énfasis que dos de sus discípulos le siguieron, deseosos de
hablar con él. Luego ese Cordero será sacrificado en la última
Pascua judía y primera Pascua cristiana. Y por último lo vemos
triunfante en lo más alto del Cielo, según nos narra el
Apocalipsis.
Feria
III
"Arrima tu hoz
afilada y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque las
uvas están en sazón" (Ap 14, 10)
La imagen de la vid o de la viña es genuinamente bíblica.
Desde diversos ángulos esa realidad, tan común y querida en
nuestro mundo mediterráneo, le sirve a Dios para revelarnos
diversas faceta de su plan de salvación. En este texto se habla de
la vendimia, la época en se cortan los racimos y se pisa la uva. De
manera similar al fin del mundo en general, y con nuestra muerte en
particular, también cada uno será cortado del tronco que nos da la
vida. Puede ser hoy, dentro de un rato o ahora mismo...Dios mío,
que pena si las uvas de mi cepa están aún verdes.
Feria
IV
"Grandes y admirables son tus obras, Señor Dios,
soberano de todo" (Ap
15, 3)
Sí, Dios mío, más grandes de lo que imagino, más
admirables de cuanto intuyo... Basta pararse un instante y
contemplar cuanto ocurre a nuestro alrededor, o en nuestro mismo
interior. El aire que respiro con su riqueza en oxígeno, elemento
imprescindible para poder vivir. Gracias a eso late nuestro corazón
y bombea la sangre que nos vivifica sin cesar, transcurriendo sin
parar por los meandros del río de nuestra venas... Es cierto,
grandes y admirables son tus obras.
Bendito seas por siempre, muchas gracias, Señor!
Feria
V
"Dichosos los invitados al banquete de boda del
cordero" (Ap 18,
9)
La primera parte de esta perícopa habla del castigo terrible
de Dios. Un aspecto que a menudo queda oscurecido por el intenso
resplandor de la misericordia divina... Sé que el castigo divino lo
he merecido cada vez que he pecado, y que volveré a merecerlo, si
Dios no lo remedia, a merecerlo. Pero prefiero mostrarme
optimista, apoyado en el poder y el amor divino, y pensar que el Señor
me ha invitado a su banquete nupcial.
Feria
VI
"Y vi la ciudad
Santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por
Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo" (Ap
21, 2)
Iglesia de Cristo, Esposa del Señor, la amada del Cordero.
Es la nueva Hija de Sión que, a diferencia de la antigua, es santa
e inmaculada gracias a los méritos de la Pasión y Muerte de
Cristo... El vidente de Patmos la contempla hermosa y espléndida,
enviada por Dios para celebrar las bodas del su Hijo amado,
simbolizado en el blanco Cordero. El recuerdo de esa realidad me
impulsa a querer y amar a mi Madre la Santa Iglesia, me sostiene y
anima en este empeño de servirle más y mejor.
Sábado
"Ahora que estoy para llegar" (Ap
22, 7)
Dios mío, cuánto temo tu llegada y cuánto lo deseo. La
temo porque te he ofendido tantas veces, y porque correspondo tan
mal a tu amor. En estricta justicia merezco el fuego eterno. Pero al
mismo tiempo la deseo y anhelo pues sólo junto a ti mi alma
descansa. Tengo la firme esperanza de que todo terminará
bien...Madre mía, te suplica que este corto tiempo que falta lo
viva con el vivo deseo de repara y desagraviar a mi buen Padre Dios.
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“Curriculum
vitae”
Antonio García-Moreno es Canónigo Lectoral de la
Archidiócesis de Mérida-Badajoz. Licenciado en Derecho
Civil por la Universidad de Sevilla, doctor en Teología bíblica
por la Pontificia Universidad Gregoriana y licenciado en
Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico de
Roma. Desde hace casi cuarenta años imparte clases en el
Seminario Metropolitano de Mérida-Badajoz, y desde el curso
1971-1972 en la Facultad de Teología de la Universidad de
Navarra. Ha colaborado en la Gran Enciclopedia Rialp y en la
Biblia de Navarra, donde en un principio, allá por los años
setenta, participó especialmente en el Evangelio de San
Juan. Esta circunstancia le condujo a trabajar de modo
particular en este campo. No obstante, fuera de los estudios
joánicos ha publicado su tesis doctoral en teología, El
sentido del dolor en Job, según Juan de Pineda;
sobre teología del Nuevo Testamento tiene el libro Pueblo, Iglesia y Reino de Dios y la participación en de la traducción y comentario de la Biblia le
impulsó a publicar La
Neovulgata. Precedentes y actualidad.
Sobre San Juan ha publicado El
cuarto Evangelio. Aspectos teológicos (traducido al
italiano por Ediciones Dehonianas de Bolonia); El
Evangelio de San Juan, reeditado con algunas mejoras y
con el título de Introducción al Misterio. Evangelio de San Juan; El Hijo del trueno,
sencilla y breve biografía sobre el Discípulo amado
y, por último, Jesús
el Nazareno, el Rey de los judíos. Estudios de Cristología
joánica. En el campo homilético ha colaborado con el
Secretariado Nacional de Liturgia en la colección Comentarios Bíblicos. Años después, publicó una obra de más de
mil páginas, en tres volúmenes, uno por cada ciclo del año
litúrgico, titulada Al
filo de tu palabra, Señor. Oración del domingo. Una
segunda edición aparece en un sólo volumen, añadiendo
comentarios a los leccionarios de las fiestas de España.
Con el título Tu
palabra me da vida, publica un volumen con los
comentarios litúrgicos aparecidos en la Revista
“Palabra”. Finalmente prologa y actualiza las notas de La
vida de Nuestro Señor Jesucristo de C.P.Fillion
publicada por Rialp en el año del Gran Jubileo. Pertenece a
la Asociación Bíblica Española y es miembro de la
Studiorum Novi Testamenti Societas, asociación bíblica
interconfesional e internacional de reconocido prestigio. |
| Si
alguien está interesado en alguna dominica o estampa bíblica
pasada, puede solicitarla al autor: agmoreno@unav.es |
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