Recordando a 

Monseñor

       * 1913                                                  + 1989

 

 

Carácter de D. Doroteo Fernández

***

 

S U   V I D A  

EN BADAJOZ

21º

El día 11 de Diciembre de 1962 regresó a Badajoz el obispo D. Doroteo Fernández, después de estar dos meses en el Vaticano. Inmediatamente, una representación de los Canónigos de la Catedral pacense fueron a saludarle, darle la bienvenida, y recibir información del Concilio, la que se podía dar. Venía entusiasmado. Se le notaba hasta en  la manera de expresarse. Hablaba de la universalidad de la Iglesia, demostrada en la vivencia de todos los que allí se habían congregado. Eran Obispos africanos, asiáticos, americanos, europeos... Más de mil padres conciliares, representando a los 2.450 Obispos del mundo. Había ambiente humano con una caridad sublime entre todos. Se notaba la universalidad de la Iglesia, como un servicio de unos a otros, de unas conversaciones interesantísimas de las costumbres diferentes de cada país y, sin embargo, “estábamos unidos en lo sustancial”.

Dice, con emoción, que daba gusto ver juntas las diferentes razas y congeniar los temperamentos distintos, oír  las conversaciones entre un portugués y uno del Congo o de un indio con un español. Era impresionante la responsabilidad de cada uno en las reuniones. “Casi todos los americanos, asiáticos y africanos nos pedían –dice– sacerdotes a los españoles. Nos ha conmovido su angustia y su interés. Necesitan curas para misionar y tendremos que ayudarles.”

La mañana, desde las 9 horas,  era dedicada a los actos del Concilio. Por la tarde la empleaban en estudiar, en preparar los temas conciliares del día siguiente y en reuniones con otros episcopales.

No faltaba el buen humor: Habían puesto un bar en cada ala de la Asamblea Conciliar, en donde podían tomar café capuchino. El nombre de San Pedro en hebreo es Baryona, así es que el bar del ala derecha le llamaban BAR-YONA,  y al del ala izquierda le llamaban BAR-RABÁS (Barrabás).