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Fiestas
laborables en Extremadura y fiestas de la Iglesia
en
el año 2007.
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Quién debe a quién
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¿Raíces cristianas en
Europa?
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El
Diario Oficial de Extremadura ha publicado las fiestas
laborales
retribuidas y no recuperables en el territorio de la
Comunidad
Autónoma de Extremadura para el año 2008 las
siguientes:
1
de enero, Año Nuevo.
6
de enero, Epifanía del Señor.
19
de Marzo, san José
5
de abril, Jueves Santo.
6
de abril, Viernes Santo.
1
de mayo, Fiesta del Trabajo.
15
de agosto, Asunción de la Virgen.
8
de septiembre, Día de Extremadura.
12
de octubre, Fiesta Nacional de España.
1
de noviembre, Fiesta de Todos los Santos.
6
de diciembre, Día de la Constitución Española.
8
de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción.
25
de diciembre, Natividad del Señor.
Además,
cada localidad puede marcar dos días más como fiestas locales.
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Las
Fiestas de precepto durante 2008 en la Iglesia Católica:
Además
de los domingos:
1
de enero: Santa María, Madre de Dios.
6
de enero: Epifanía del Señor.
19
de marzo: San José.
29
de junio: San Pedro y San Pablo.
25
de julio: Santiago Apóstol, Patrono de España.
15
de agosto: Asunción de la Virgen María.
1
de noviembre: Todos los Santos.
8
de diciembre: Inmaculada Concepción de Santa María Virgen.
25
de diciembre: Natividad del Señor.
A
estas fiestas se les suman las que, en cada diócesis,
establezca el Obispo y la del Patrono en cada localidad.
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LO
QUE LA
IGLESIA
AHORRA AL
ESTADO
(En
la Revista ÉPOCA del 21 de Noviembre de 2004)
Medios
gubernamentales han lanzado a la opinión pública estos días
una batería de datos de los que parece deducirse que el Estado
juega un papel clave en la financiación de la Iglesia. Esto es
una falacia, como demuestra ÉPOCA en este reportaje, del que se
desprende que el Estado se ahorra al menos 6.000 millones de
euros anuales en tareas sanitarias, educativas y de acción
social, que realizan instituciones religiosas de la Iglesia.
Reportaje
La
Iglesia ahorra al Estado 6.000 millones de euros al año
El
Gobierno intenta transmitir de múltiples modos a los ciudadanos
españoles que el Ejecutivo sustenta a la Iglesia y que esta
institución recibe un trato de favor: sólo recibe, no da.
Ante este cúmulo de falsos mensajes, ÉPOCA se ha planteado un
escenario irreal, pero que sirve adecuadamente para averiguar lo
que aporta la Iglesia a la sociedad civil, que es lo mismo que
decir al Estado: ¿Qué ocurriría si la Iglesia católica con
todas sus instituciones, desapareciera de España? ¿Qué
ocurriría con la sanidad, la enseñanza o la labor caritativa y
social? El catedrático Juan Velarde contesta: "Sería una
catástrofe para el conjunto de la sociedad española del
bienestar.
La financiación en general de los servicios sociales a cargo de
la Iglesia se hace de manera extraordinariamente barata. Si el
Estado tuviera que hacerse cargo a la fuerza de todos esos
servicios sociales, sería imposible que pudiera abordarlo: tan
sólo ver las cifras de educación y los costes que conlleva
impresiona, hay que ver las partidas con atención.
Creo que este debate se ha empezado de manera frívola y que hay
que reconsiderarlo de arriba a abajo, porque si desapareciera la
Iglesia se dinamitarían los servicios sociales que los españoles
reciben en buenas condiciones. Sería hacer pagar a los
ciudadanos por un mensaje anticlerical resobado que no tiene
sentido en ningún lugar, que lo tuvo en el siglo XIX y que
actualmente provoca carcajadas. Todo esto es algo inaudito y
alguien tendrá que pagarlo porque es irresponsable".
"No hay ninguna previsión de cambio de los acuerdos básicos
con la Iglesia católica". Estas palabras del presidente
Rodríguez Zapatero pretendían cerrar un debate abierto por el
propio Ejecutivo socialista y que ha puesto encima de la mesa la
siguiente cuestión: ¿El Estado debe seguir complementando por
vía presupuestaria (en torno a 30 millones de euros anuales,
aproximadamente) lo que aportan los contribuyentes que lo
desean, en su mayoría católicos, a través de la casilla del
IRPF?
El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, afirma que ésta es una
cuestión que "debería revisarse", y manifiesta
injustamente que la religión católica, mayoritaria en España,
tiene a su juicio "un trato preferente" respecto a
otras. "Esta circunstancia tiene que ser revisada porque el
Estado español no es confesional.
Deben ser los católicos los que sostengan a la Iglesia y, en la
actualidad, este hecho no se produce porque lo que aportan los
fieles (a través del IRPF) es inferior a lo que requiere dicha
institución", señala.
Caldera dice verdades y cosas falsas. No hay tal trato
preferente, como demostramos en este artículo, y es verdad que
este coeficiente del 0,5239 por ciento del impuesto sobre la
renta de las personas físicas es insuficiente, pero lo
impusieron los socialistas en los Gobiernos de Felipe González,
y numerosos expertos consideran que debería aumentarse hasta el
0,8%, tal como sucede en los países europeos que incluyen este
sistema, asegura Alberto de la Hera, director general de Asuntos
Religiosos con los Gobiernos de José María Aznar (1996-2004).
El catedrático de Economía Política y Hacienda Pública de la
Universidad Complutense de Madrid José Tomás Raga insiste en
la misma idea: "En el año 87 la cuota se calculó mal y
ahora debería haber un ajuste de tarifas. (...) ¿Que dicen que
España es un Estado aconfesional y tiene que ser voluntario
financiar la propia religión? De acuerdo. Pero ni a usted ni a
mí nos preguntan si queremos sostener a los sindicatos (un 4%
de afiliación por parte de los trabajadores) y lo hacemos.
Tampoco les preguntan a las empresas si desean sustentar a las Cámaras
de Comercio a través del impuesto de sociedades y, sin embargo,
están obligadas. Frente a estos datos le doy otro: el 80% de la
población española se confiesa católica".
Lo realmente grave, sin embargo, es este debate sobre la
financiación de la Iglesia, en el que profundizamos más
adelante, que ha servido de catapulta para situar a la Iglesia
católica como presunta beneficiaria de regalos por parte
del Estado. Nada más calumnioso que hablar de "sobrefinanciación",
como acostumbra a hacer el secretario de Política Municipal y
Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta.
Tras consultar a numerosas instituciones que operan en España,
el saldo neto entre el Estado y la Iglesia ha resultado
favorable con enorme amplitud a esta última. Si tenemos en
cuenta solamente tres variables -la acción educativa de
instituciones religiosas, su labor sanitaria y su tarea social-,
este saldo es, con arreglo a los datos recogidos del año 2000,
de 6.000 millones de euros favorable a la Iglesia católica (ver
cuadro en página anterior).
Comencemos por la acción social. Hace décadas, la Conferencia
Episcopal creó la Organización No Gubernamental Cáritas Española
con el fin de fomentar y coordinar la solidaridad de la
comunidad cristiana. La labor de esta ONG abarca todos los
grupos afectados por la desigualdad y la injusticia con
programas de asistencia a mayores, colectivos sin techo,
inmigrantes, drogodependientes, enfermos de sida, minusválidos,
reclusos e infancia.
Según la memoria de 2000, Cáritas invirtió 25.881.312.128
pesetas (155 millones de euros) en proyectos que sirvieron para
mejorar la situación de más de un millón de personas. Así,
el 70% de lo recaudado procedía de fuentes privadas, mientras
que el resto llegó de las distintas Administraciones públicas.
Los fondos privados de Cáritas dedicaron 2.806.146.459 pesetas
(16.865.279 euros) al programa de Acogida y Asistencia; al de
Mayores, 1.963.359.649 pesetas (11.800.029 euros); al de Empleo,
987.059.550 pesetas (5.932.347 euros); a los Transeúntes,
963.612.864 pesetas (5.791.429 euros); a la Infancia,
458.146.800 pesetas (2.753.517 euros), y así sucesivamente.
Si Cáritas no hubiera estado en España en el año 2000, no se
habrían dedicado 57,3 millones de euros a la lucha contra la
pobreza. ¿Quién aplica todos estos programas? 3.828
trabajadores de Cáritas en las diferentes comunidades autónomas
de España, la mayoría laicos (3.396). Además, cuentan con
66.805 voluntarios (49.923 laicos, 1.696 sacerdotes, 1.501
religiosos, 390 seculares y 13.295 miembros cuya condición no
está especificada).
El catedrático Raga afirma que "parece claro que el Estado
no podría acoger a todas las personas marginales que la Iglesia
encauza. ¿Si no se aclara sobre los centros de acogida
nocturnos cómo los va a ayudar?
El Estado debe apoyar a todas las instituciones que ejercen una
función social que en teoría es pública. Pero siempre está
regateando. ¿O tiene el mismo sueldo un hermano de San Juan de
Dios que un enfermero de la Seguridad Social (con todos los
respetos para estos enfermeros)? El religioso gana una tercera
parte".
Otro importante capítulo de la labor caritativa de la Iglesia
se desarrolla en las prisiones. La Pastoral Penitenciaria atendía
en 2000 a 45.080 reclusos en 82 centros penitenciarios, a través
de 130 capellanes y 162 asociaciones religiosas, 76 movimientos
apostólicos y 69 asociaciones civiles. Es imposible cuantificar
tanto esfuerzo.
Enseñanza
Uno de los ámbitos en los que la Iglesia católica está más
presente en España es la enseñanza. Según el Consejo General
de Educación Católica, en el curso escolar 1999-2000, la
Iglesia tutelaba 185 guarderías, entre concertadas (con ayuda
del Estado) y no concertadas: 168 centros infantiles, 1893
centros infantiles con primaria, 204 centros de primaria, 2.058
centros de la ESO, 497 centros para BUP y COU, 117 centros de
Formación Profesional, 43 centros de educación especial, 23
centros de formación para adultos y nueve para enseñanzas no
regladas.
En este mismo curso escolar había 1.298.105 alumnos inscritos
en centros educativos católicos (en enseñanzas básicas y
medias). Asimismo, la Iglesia poseía en el curso escolar
1999-2000 la titularidad de seis Universidades, 11 colegios
universitarios, 44 facultades, siete escuelas técnicas
superiores, 66 escuelas universitarias y 65 centros de otra
naturaleza. En ese curso escolar había 125.386 alumnos en los
centros educativos católicos y similares de educación
universitaria y asimilada. En este capítulo es difícil de
cuantificar la inversión que la escuela concertada realiza
sobre cada alumno, pero no lo es llegar a una conclusión: la
escuela pública es mucho más cara que la escuela gestionada
por la Iglesia.
Manuel de Castro, secretario general de la FERE-CECA, ha
asegurado a ÉPOCA que "el coste de un alumno en la escuela
pública es superior en un 50% al menos al de la escuela
concertada, según opinión mayoritaria de los consejeros de
educación de las CC AA, incluida Cataluña".
En efecto, la Consejería de Educación de la Comunidad de
Madrid manifiesta que "el aula de una escuela pública es
un 60% más cara que la concertada, teniendo ésta un déficit
de 3.000 euros". Diversas fuentes consultadas por ÉPOCA
coinciden en que el Estado dedica 1.800 euros anuales a un
alumno de enseñanza básica y media que estudia en una escuela
concertada, una cifra que apenas ha variado en los últimos años.
Las mismas fuentes añaden que se trata de una estimación.
Por otro lado, un estudio del ex secretario de Estado de Educación
Álvaro Marchesi defiende que el gasto por alumno no
universitario en España está a la cola de la Unión Europea.
Este gasto varía según las CC AA: en el País Vasco, donde se
dedica a este capítulo la cifra mayor, se invierten 4.440 euros
por alumno, mientras que en Madrid o en Andalucía no llega a
los 2.300.
En líneas generales, la media del gasto por alumno en España
es de 2.989 euros. Según este dato, si desapareciera la escuela
concertada en primaria y en la ESO (990.774 alumnos) en España,
el Estado debería invertir o gastar 1.178 millones de euros
para garantizar las mismas prestaciones educativas.
Con estos datos, José Tomás Raga califica de
"tremenda" la situación que se produciría si
desapareciese esta institución de la enseñanza, "con el
matiz de que la escuela concertada no quiere decir que haya un
coste público de la enseñanza. Yo le haría otra pregunta al
Ejecutivo: ¿Qué ocurriría si la financiación de la enseñanza
se hiciera a través del alumno? Es decir, ni un céntimo más a
ninguna escuela, a ninguna.
Lo que en Holanda se denomina el cheque escolar: es el alumno
(sus padres) el que tiene el dinero y es el alumno quien decide.
El Gobierno se tiene que dar cuenta del alcance de la labor de
la Iglesia en este ámbito".
El economista Raga concluye que "el Ejecutivo ha abierto
este debate de manera frívola, como si el dinero que el Estado
entrega a la Iglesia fuera a parar al bolsillo de los obispos.
Como si estuviesen financiando una actividad lúdica, y nada más
lejos de la realidad".
Juan José Aguilar y Rafael
Miner.
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RAÍCES
CRISTIANAS DE EUROPA
"Mientras
se reflexiona sobre la nueva Constitución europea, pensamos en
los años inmediatamente posteriores a la segunda guerra
mundial. El mismo origen de la actual Unión Europea, el Mercado
Común y la Comunidad del Carbón y del Acero, son instrumentos
de reconciliación que surgen de la mano de católicos muy
notables como Robert Schuman, Alcide De Gaspari y Konrad
Adenauer". Este es un párrafo del artículo
documentado que escribe la profesora de la Universidad de
Valladolid, Dª Soledad Porras, en la Revista Alfa y Omega, nº
425. Bastarían estas líneas para reconocer las raíces
cristianas de Europa.
Centenares
de artículos podríamos presentar de ilustres personalidades
que manifiestan y demuestran las raíces cristianas de Europa.
Podíamos resumirlo en lo que dijo el
PAPA JUAN PABLO II
cuando, en 1982, estuvo en Santiago de
Compostela: Yo, obispo de Roma y pastor de la Iglesia
universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito
lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tu misma. Descubre tus
orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores que
hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los
demás continentes.
Y,
en 1989, desde el mismo lugar volvía a decir: Deseo una
Europa sin fronteras, que no reniegue de las raíces cristianas,
sobre las que surgió, y que no renuncie al auténtico humanismo
del Evangelio de Cristo.
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Sin
embargo, bastaría con tener oído para oír y vista para ver.
OIR
Händel
(1685-1759) el músico de quien el genial Beethoven decía que
era el mayor compositor que ha existido, se expresaba así
estando en Inglaterra: “Llegué a comprender el verdadero
espíritu de la
cultura inglesa, que está relacionado
con el espíritu cristiano ingles.”
Recordar
las canciones y la música de nuestros antepasados, es recordar
las costumbres cristianas constantemente.
VER
En
cualquier ciudad Europea se contemplan las maravillosas
catedrales que gritan el pujante cristianismo que en ellas
reinó durante siglos. Y no solo en ciudades, en cualquier
pueblo, por muy pequeño que sea, se alzan las iglesias que dan
testimonio de ello. En cualquier campo, en cualquier camino, se
encuentran los rasgos de virtudes cristianas y, sobre
todo, encontramos presente constantemente la cruz,
que es el símbolo cristiano.
¿No
se demuestra con claridad cuáles son las raíces europeas?
C.
P. T.
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