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RAÍCES
CRISTIANAS DE EUROPA
"Mientras
se reflexiona sobre la nueva Constitución europea, pensamos en
los años inmediatamente posteriores a la segunda guerra
mundial. El mismo origen de la actual Unión Europea, el Mercado
Común y la Comunidad del Carbón y del Acero, son instrumentos
de reconciliación que surgen de la mano de católicos muy
notables como Robert Schuman, Alcide De Gaspari y Konrad
Adenauer". Este es un párrafo del artículo
documentado que escribe la profesora de la Universidad de
Valladolid, Dª Soledad Porras, en la Revista Alfa y Omega, nº
425. Bastarían estas líneas para reconocer las raíces
cristianas de Europa.
Centenares
de artículos podríamos presentar de ilustres personalidades
que manifiestan y demuestran las raíces cristianas de Europa.
Podíamos resumirlo en lo que dijo el
PAPA JUAN PABLO II
cuando, en 1982, estuvo en Santiago de
Compostela: Yo, obispo de Roma y pastor de la Iglesia
universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito
lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tu misma. Descubre tus
orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores que
hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los
demás continentes.
Y,
en 1989, desde el mismo lugar volvía a decir: Deseo una
Europa sin fronteras, que no reniegue de las raíces cristianas,
sobre las que surgió, y que no renuncie al auténtico humanismo
del Evangelio de Cristo.
Sin
embargo, bastaría con tener oído para oír y vista para ver.
OIR
Händel
(1685-1759) el músico de quien el genial Beethoven decía que
era el mayor compositor que ha existido, se expresaba así
estando en Inglaterra: “Llegué a comprender el verdadero
espíritu de la
cultura inglesa, que está relacionado
con el espíritu cristiano ingles.”
Recordar
las canciones y la música de nuestros antepasados, es recordar
las costumbres cristianas constantemente.
VER
En
cualquier ciudad Europea se contemplan las maravillosas
catedrales que gritan el pujante cristianismo que en ellas
reinó durante siglos. Y no solo en ciudades, en cualquier
pueblo, por muy pequeño que sea, se alzan las iglesias que dan
testimonio de ello. En cualquier campo, en cualquier camino, se
encuentran los rasgos de virtudes cristianas y, sobre
todo, encontramos presente constantemente la cruz,
que es el símbolo cristiano.