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Este espacio, situado en el término municipal de Fuente del Arco (Badajoz),
ocupa una superficie de 80 hectáreas, y se sitúa a una altitud de 708 - 769
metros respectivamente. Es declarado monumento natural mediante el decreto
115/1997 de 23 de septiembre (D.O.E nº 114, de 30 de septiembre de 1997).
La Mina de La Jayona pertenece a la Asociación de Cuevas Turísticas de España (A.C.T.E).
La mina o minas de La Jayona entran en la historia en 1900, cuando la
Estadística Minera de España de ese año recoge que las minas “Ya te lo decía” y
“El Monstruo”, sitas en la Jayona, producen 3.960 Tm de hierro, que son
conducidos en caballerías menores (borricos) hasta la estación de Fuente del
Arco, y desde aquí, por el ferrocarril de vía estrecha hasta Peñarroya, donde se
emplean como fundentes los hornos de plomo.
La propiedad de las minas de La Jayona es la Sra. Marquesa de Bogaraya y estaban
arrendadas a una sociedad Belga dirigida por D. Carlos Merlín-Huybrechts. La
dirección de las labores corre a cargo del ingeniero químico D. Julio Merlín.
Durante 1901 y 1902 La Jayona, concretamente la mina “Ya te lo decía” sigue
siendo la única mina de hierro en explotación de toda Badajoz, con producciones
de 7.090 Tm y 9.290 Tm respectivamente. La ley media es de 53%.
El 4 de marzo de 1902 el Alcalde de Fuente del Arco, D. Manuel Paz, coloca la
primera piedra de las obras de instalación del tranvía aéreo, que llevará el
mineral desde las minas de La Jayona hasta la estación del pueblo. La
construcción del cable aéreo corre a cargo de la Sociedad Franco-Española de
Trefilería, de Bilbao, dirigida por el ingeniero D. Camilo Laliéve. El último
trimestre de este año la mina dejará de producir para dedicar los trabajos
íntegramente al tendido de dicho cable aéreo, tareas que se prolongarán hasta
junio de 1903. El cable es del sistema Bleichnert y mide 5.600 metros.
Este mismo año (1902) tiene lugar la constitución en Madrid de la Sociedad
Auxiliar de Minas e Industrias, sociedad financiera que jugará un papel decisivo
en la explotación, de las minas de Bogaraya. El 14 de Abril de 1902, dicha
sociedad se constituyó con el objetivo de ayudar a empresas industriales que no
posean un capital suficiente para el desarrollo completo de los negocios y la
primera inversión de esta sociedad va a ser, precisamente, la construcción del
cable aéreo de las minas de hierro de La Jayona, saliendo en auxilio de la
empresa Belga que tiene problemas de capital.
En 1904 la Sociedad Auxiliar de Minas e Industrias se ve obligada en hacerse
cargo de la dirección, administración y explotación de las minas. Bajo la
dirección del ingeniero Alfredo Medina, la mina está preparada para el arranque
de 400Tn diarias y se instala una máquina de vapor Davey-Paxman de 60 caballos y
una caldera Babcock-Wilcox, por ser insuficiente las primeras instaladas por la
anterior compañía Belga. Este año la mina “ Ya te lo decía” produce 16.000 Tm de
mineral.
En 1905 la producción es de 17.712 Tm.
En los tres próximos años las minas de La Jayona van a vivir su época de
esplendor, enmarcada en la edad de oro de la minería metálica española del
primer tercio del siglo. El número de trabajadores en 1906 es de 437 y funcionan
tres máquinas de vapor con una potencia total de 180 caballos. Entre este año, y
al menos, hasta 1908 funcionarán dos explotaciones, la mencionada “ Ya te lo
decía” y “El Monstruo”.
La Revista Minera, Metalúrgica y de Ingeniería de 1907 comenta que la Sociedad
Auxiliar de Minas e Industria “ tiene un negocio excelente en sus manos, pero
que necesita tres veces más capital del que hasta ahora ha invertido en él”,
proponiendo construir más hornos.
El decaimiento de la actividad minera parece ser la tónica durante la segunda
década del siglo XX. Aunque en 1912 se extrajeron 11.686 Tm. La Estadística
Minera de 1913 comenta la existencia de “ la explotación del grupo de La Jayona,
en Fuente del Arco, que lleva una vida lánguida, y sólo continúa con el fin de
amortizar en lo posible, el capital empleado en su línea aérea de transporte.
Las minas de La Jayona pueden considerarse como agotadas, sin haber dado
producto”.
En 1914 estalla la Gran Guerra y todo el sector va a verse afectado durante los
próximos años, en un primer momento las fabricas funcionaron a pleno rendimiento
llegando a las cotas más altas de la península, al término del conflicto esta
producción se resintió plenamente debido a las reservas estratégicas acumuladas
durante los años de guerra que desequilibró el mercado mundial de los metales,
provocando el cierre de establecimientos metalúrgicos y explotaciones mineras.
En Badajoz, la situación produce el progresivo cierre de explotaciones. En 1915
han parado su actividad todas las minas de hierro de la provincia excepto La
Jayona, que sigue teniendo su producción asegurada en la fundición de Peñarroya.
En 1921 una huelga volverá a paralizar la fundición de Peñarroya desde el mes de
Febrero hasta el 10 de Mayo, tras el intento de la empresa de reducir los
salarios.
La paralización de los trabajos en La Jayona, subsidiaria de Peñarroya, tiene
lugar el 20 de febrero de 1921, con una producción de 2.054 Tm de mineral de
hierro. Finalizará así la explotación de la única mina de hierro de Badajoz,
tras haber extraído, aproximadamente 270.000 Tm de mineral y dejando, entre
otros restos, una espectacular trinchera de 800 metros de longitud, 18 metros de
ancho y 80 metros de profundidad media.
Entre 1918 y 1921 el material era utilizado para el funcionamiento de La
Siderurgia del Pedroso, pero el elevado coste del transporte obligó a paralizar
la explotación de la mina de La Jayona.
Durante mucho tiempo se creyó que los minerales procedentes de estos
yacimientos, tenían un alto contenido de plata, pero esto nunca fue constatado,
ya que la posible documentación desapareció en el incendio de los archivos de la
SMMP (Sociedad Minero-Metalúrgica de Peñarroya) en 1920.
El 21 de abril de 1936 se otorga una concesión de investigación en el paraje de
La Jayona a Eduardo Castillo Blanco de Sevilla, sobre 12 Has. Unos meses más
tarde estalla la Guerra Civil Española y el cable aéreo es desmontado y vendido
ese mismo año por las tropas del General Franco a su paso por Extremadura.
En 1965 se otorga una concesión de investigación sobre 108 Has en La Jayona a
Francisco Risco de Sevilla y dos años después declara que “ se ha procedido a la
reconquista de los socavones existentes y 50 m3 de calicatas y extrayéndose unas
50 Tm de mineral de carbonatos de Fe con una ley media de 35%”. Esta es la
última referencia histórica que tenemos de La Jayona.
El ferrocarril minero Peñarroya - Fuente del Arco pasa a manos del Estado en
1956, quién, una vez constituida la empresa de ferrocarriles de vía estrecha
(FEVE), suspende el servicio y desmantela las vías en 1970.
| HORARIO VISITA MINA DE LA JAYONA | |||
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Horario Invierno |
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Martes a Domingo: | ||
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Turnos: | ||
| - 10:00 h | |||
| - 12:00 h | |||
| - 15:30 h |
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| Horario Verano | |||
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Martes a Domingo: |
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Turnos: |
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- 10:00 h | ||
| - 12:00 h | |||
| - 18:00 h | |||
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Enlace de Interés: www.juntaex.es/consejerias/aym/espacios/jayona/ |
El ferrocarril aéreo era del sistema de Bleichert, tenía 5,6 kilómetros de
longitud y una capacidad de transporte de 400 Tm a la hora. En este sistema el
carril es un cable metálico bajo el cual va el peso transportado. El cable aéreo
estaba tendido entre las minas de La Jayona y la estación de Fuente del Arco. En
las cotas más altas de los cerros existentes entre ambos puntos se practicaba
una trinchera para permitir el paso de las vasijas con el mineral.
La estación de llegada estaba ubicada (según el recuerdo del testimonio de
antiguos mineros) en el “Cerro Angular”, en las proximidades de la estación,
donde operarios recibían el mineral y mediante otro sistema de raíles y
vagonetas era conducido hasta la estación, donde se vaciaban directamente a los
vagones del tren.
|
> VISITA TURÍSTICA GUIADA |
NIVEL 2 - Longitud del recorrido: 230 m.
Junto con las estructuras mineras, el plano de falla y la espectacular sala de las columnas con sus juegos de luces, se puede apreciar la adaptación vegetal de sus paredes, así como el sonido característico de las aves rupícolas.
NIVEL 3 - Longitud del recorrido: 161 m.
En este nivel destacan los sonidos producidos por la variada fauna, especialmente las aves se compiten por las oquedades para construir sus nidos, así como los juegos cromáticos del último tramo del nivel.
NIVEL 4 – Longitud del recorrido:
El más largo de los niveles en el que podemos observar restos de la explotación minera, así como balcones y miradores desde donde contemplar la gran riqueza geológica del hueco central de la mina.
En el exterior de la trinchera y como el paisaje queda marcado por las escombreras que se ciñen a los distintos niveles y por las ruinas de las instalaciones mineras, una de las cuales se ha rehabilitado para centro de interpretación.
|
> GEOLOGÍA |
A lo largo de los diferentes niveles o recorridos por el interior de la mina,
sobre taludes, pozos, salas o galerías pueden observarse, al margen de restos de
la actividad minera (polvorines, anclajes, cargaderos, sostenimientos, etc.) que
muestran el sistema de explotación de la época, manifestaciones geológicas de
enorme calidad, entre las que destacan: un gran plano de falla, las
mineralizaciones y los procesos kársticos.
El Plano de falla, deja al descubierto más de 300m2, visibles con asombrosa
nitidez, las estrías formadas y que indican la dirección y sentido del
desplazamiento de la tierra en esta zona hace millones de años. Asociado a la
falla se aprecian numerosas mineralizaciones y rocas formadas al calor del
movimiento.
Las mineralizaciones, especialmente las de oligisto y hematites objeto de la
explotación, están muy presentes y es frecuente observarlas rellenando pequeñas
fracturas o en huecos de disolución de las calizas. Distintas formas de calcita,
óxidos de cobre y otros minerales también se observan por numerosos rincones de
recorrido.
Los procesos kársticos, tanto de disolución como de precipitación, son de
primera magnitud. Entre los procesos de disolución se aprecian los distintos
grados de evolución, que varían desde afloramientos de calizas con huecos
rellenos de arcillas de descomposición hasta calizas altamente karstificadas que
alcanzan su cenit en la vecina cueva de Los Muñecos, situada a escasos metros de
la mina. Entre los procesos de formación destacan pequeñas estalactitas situadas
a la altura de la vista y que cuelgan de la clave de numerosas galerías.
Otros elementos geológicos que ha dejado al descubierto la excavación son:
contactos litológicos, plegamientos de la roca o estructuras sedimentarias, como
marcas de corriente, que recuerdan el origen marino de las rocas.
|
> EL PAISAJE |
Al margen de los valores medioambientales de carácter geológico, botánico o
faunísticos que se pueden apreciar en un recorrido por su interior, la vista a
la mina también ofrece otra serie de sensaciones difícil de definir y que
sorprenden gratamente al visitante. Entre estos, por citar las más
representativos, destacan los paisajes, los juegos de luces, los sonidos o los
contrastes térmicos.
Los paisajes que pueden disfrutarse desde los oteros y miradores en los que se
han convertido las escombreras lo forman sucesiones interminables de valles y
sierras recortadas en el horizonte. Paisajes, vestidos por dehesas, olivar y
matorral mediterráneo, de las estribaciones septentrionales de Sierra Morena que
contrastan con las amplias llanuras cerealistas de la vecina Campiña situada más
al norte.
Los claro-oscuros y contrastes de luz existentes en los continuos cambios entre
galerías y andenes o los haces de luz penetrando por los distintos rincones y
oquedades iluminando paredes descarnadas, dejan al descubierto colores
increíbles o crean contraluces, casi mágicos, entre la vegetación y la roca que
provocan sensaciones inolvidables.
La inmensa amalgama de sonidos, que varía desde el silencio sobrecogedor de las
galerías más largas, hasta el más vivo resonar de zumbidos de insectos mezclados
con cantos de jilgueros y otras aves que son escuchadas por todos los andenes,
se mezclan con el lejano tintineo de campanillas y el canturreo de las perdices
que habitan en la sierra.
Los contrastes térmicos, generan las condiciones idóneas para que las corrientes
de aire fresco en un concentrado proceso de termo circulación invadan de forma
continua las galerías y salas más profundas de la mina provocando sensaciones de
inusitado frescor entre los visitantes.
|
> FLORA Y FAUNA |
El conjunto del paisaje que rodea la mina de La Jayona corresponde al ecosistema
de Monte Mediterráneo donde la encina (Quercus rotundifolia) es la especie
arbórea más característica de estas serranías, acompañada de alcornoque (Quercus
suber), pirúetanos (Pyrus bourgaeana), quejigos (Quercus fagínea), acebuches
(Olea europea silvestris), y en las riberas con fresnos (Fraxinus angustifolia),
sauces (Salix sp.) junto con adelfas (Nerium oleander).
El denso Matorral lo constituyen especies que crecen adaptándose a las
condiciones que imponen las dos vertientes de las laderas, la de umbría, con el
madroño (Arbutus unedo), durillo (Viburnum tinus), la cornicabra (Pisticia
terebinthus), el rusco (Rucus aculeatus), la madreselva (Lonicera sp.) o el
lentisco (Pistacia lentiscus), y las más duras de solana en donde pueden crecer
varias especies de jaras, esparragueras, retamas, ahulagas, romero, tomillo,
junto a la extraña arañuela (Nigella damascena) y a la olivilla (Teucrium
fruticans).
Las especiales características ambientales (luz, humedad y temperatura) que se
dan en el interior de la mina son las que favorecen un microclima muy
particular, en claro contraste con las condiciones exteriores, y con ello la
aparición de una vegetación propia de flora rupícola, tales como el grupo de los
helechos, representados por especies como el culantrillo (Adiantum capillus-veneris),
el polipodio (Polypodium vulgare) creciendo en las paredes junto con otras
especies umbrófilas tales como la fumaria, parietaria o geranio. Sin embargo, es
la higuera (Ficus carica) la especie más visible por llegar en algunas zonas a
formar bosquetes. La zarzamora, la nueza, la vid y un solitario almez también
compiten en la colonización de este ecosistema que, sin pretenderlo, nació de la
destrucción hace apenas ochenta años.
Las numerosas oquedades y refugios que ofrecen las paredes rocosas de la mina,
ejercen de reclamo para la fauna del entorno, especialmente para las aves, y
entre estas, las que se instalan con mayor asiduidad son las rupícolas, siendo
la grajilla (Corvus monedula) el ave nidificante más próspera, junto con el
estornino negro (Sturnus unicolors), la chova piquirroja (Pyrrhocorax
pyrrhocorax), y el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris), entre otras especies.
Pero el señor de este lugar es el búho real (Bubo bubo) que también nidifica y
la culebra europea (Circaetus gallicus), así como ocasionalmente lo hace la otra
joya alada de este espacio: la cigüeña negra (Ciconia nigra).
El roquero solitario (Monticola solitarius) también encuentra aquí su terreno
propicio, sumándose a una larga lista de aves posibles de observar según las
distintas estaciones: zorzales, cogujadas, colirojos, escribanos, collalbas,
lavanderas, currucas, mosquiteros, carboneros, herrerillos, etc.
El mamífero más abundante de la zona, el conejo (Oryztolagus cuniculus), pieza
clave en la cadena alimenticia de la mayoría de los depredadores del ecosistema,
atrae a especies como el gato montes (Felis sylvestris). El jabalí (Sus scrofa)
y tejón (Meles meles) son los nocturnos merodeadores que dejan visibles huellas
de sus correrias por los alrededores de este monumento natural.
Pero por sus propias peculiaridades ambientales, son los lugares más oscuros,
recónditos e inaccesibles (también por ser lugares no visitables al publico
debido a su fragilidad ambiental), los que guardan el tan curioso como poco
estudiado y difamado, orden de los quirópteros, representado por especies como
los murciélagos de herradura grande (Rhinolophus ferrumenquinum), murciélago de
cueva (Miniopterus schreibersi), el ratonero mediano (Myotis blythii) y sobre
todo el murciélago de herradura mediano (Rhinolophus mehelyi), especie en
peligro de extinción.
También tiene buena representación el tritón ibérico (Triturus boscai) y la rana
común (Rana radibunda) en las zonas húmedas del fondo de la mina. Además se
puede encontrar a la ranita meridional (Hyla meridionalis) junta con varias
especies de sapos entre los que se encuentra el sapo partero ibérico (Alytes
cisternasii).
También los reptiles cuentan con una nutrida presencia, tales como el lagarto
ocelado (Lacerta lepida), así como varias especies de lagartijas y culebras, y
otros reptiles propios de ecosistema del monte mediterráneo.
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Nos encontramos en una zona arropada por el matorral mediterráneo, en la que hay
dehesas de hermosas encinas, (Quercus ilex) que intentan alcanzar ese estado de
gran biodiversidad y equilibrio natural.
Además de la jara pringosa (Cistus ladanifer) que nos ofrece un magnífico
espectáculo en primavera cuando sus grandes y hermosas flores blancas empiezan a
abrirse, además de su casi constante olor, y los retamales (Retama
sphaerocarpa), podemos encontrar muchas otras especies como el Piruétano (Pyrus
bourgaeana), que es un pequeño arbolillo, que da unos frutos parecidos a las
peras. El Lentisco es otra especie que encontramos a menudo y que probablemente
llame nuestra atención por sus frutitos rojos.
Otra especie fácil de observar será el Acebuche (Olea europaea var.sylvestris),
que es la variedad silvestre del olivo; la Esparraguera (Asparagus albus); la
Coscoja (Quercus coccifera), de aspecto similar a la encina pero arbustiva; la
Ahulaga (Genista hirsuta), mata espinosa y achaparrada que abunda mucho; el
Cantueso (Lavandula stoechas) con sus flores violetas y su agradable olor.
Algunas de estas plantas pueden incluso llegar a aparecer de forma más o menos
aislada en alguna dehesa.
También existen alcornoques casi de forma testimonial. Una de las especies que
más se asocia a estas formaciones de alcornoque es el Madroño (Arbustus unedo),
arbusto que da unos llamativos y sabrosos frutos rojos.
Entre las demás especies cabe destacar el Durillo (Viburnun tinus) con pequeñas
florecillas blancas, los Brezos (Erica arborea y Erica australis), el Quejigo
(Quercus faginea) otra especie de las familias de las Fagáceas; el Majuelo
(Crataegus monogina); la Cornicabra (Pistacia terebinthus) y el Lentisco
(Pistacia lentiscus).
Entre los arbustos de menor porte encontraremos el Garbancillo (Astragalus
lusitanicus); la Madreselva (Lonicera sp.), el Torbisco (Daphne gnidium) y el
Rosal silvestre (Rosa sp.)
La vegetación de ribera:
Las riberas constituyen espacios donde a menudo el hombre a dejado de
intervenir, se caracterizan por la presencia mayoritaria de la Adelfa (Nerium
oleander), también son comunes los fresnos (Frasinus angustifolia), los sauces
(Salis sp.), los Juncos (Juncus sp.)la Madreselva y la Hiedra (Bryonia dioica).
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Las numerosas oquedades y refugios que ofrecen las paredes rocosas de las minas,
ejercen de reclamo para la fauna del entorno, especialmente para las aves y
entre estas, las que se instalan con mayor asiduidad son las rupícolas, siendo
la grajilla (Corvus monedula) el ave nidificante más próspera, junto con el
estornino negro (Sturnus unicolors), la chova piquirroja (Pyrrhocorax
pyrrhocora), y el avión roquero entre otras especies. Pero el señor de este
lugar es el señor búho real (Bubo bubo) que también nidifica y la culebrera
europea (Circaetus gallicus), así como ocasionalmente lo hace la otra joya alada
de este espacio: la cigüeña negra (Ciconia nigra ).
El roquero solitario (Monticola solitarius), también encuentra aquí su terreno
propicio, sumándose a una larga lista de aves posibles de observar según las
distintas estaciones: zorzales, cogujadas, colirrojos, escribanos, collalbas,
lavanderas, currucas, mosquiteros, carboneros, herrerillos, etc.
El mamífero más abundante en la zona, es el conejo (Oryctolagus cuniculus),
pieza clave en la cadena alimenticia de la mayoría de los depredadores del
ecosistema, atrae a especies como el gato montés (Felis sylvestris). El jabalí
(Sus scrofa) y el tejón (Meles meles) son los nocturnos merodeadores que dejan
visibles huellas de sus correrías por los alrededores de este Monumento Natural.
Pero por sus propias peculiaridades ambientales, son los lugares más oscuros,
recónditos e inaccesibles (también por ser lugares no visitables al público
debido a su fragilidad ambiental), los que guardan el tan curioso como poco
estudiado y difamado, pero beneficioso e inofensivo, orden de los quirópteros,
representados por especies como los murciélagos de herradura grande (Rhinolophus
ferrumequinum), murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi), el ratonero
mediano (Myotis blythii) y sobre todo el murciélago de herradura mediano
(Rhinolophus mehelyi), especie en peligro de extinción.
También tiene una buena representación el tritón ibérico (Triturus boscai) y la
rana común (Rana ridibunda) en las zonas húmedas del fondo de la mina. Además se
puede encontrar a la ranita meridional (Hyla meridionalis) junto con varias
especies de sapos entre los que se encuentra el sapo partero ibérico (Alytes
cisternasii).
También los reptiles cuentan con una nutrida presencia, tales como el lagarto
ocelado (Lacerta lepida), así como varias especies de lagartijas y culebras, y
otros reptiles propios del ecosistema del Monte Mediterráneo.
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Venero ubicado en un antiguo molino, cuyas ruinas han sido
apoderadas por la naturaleza, dando lugar a un lugar inimitable donde se conjuga
el agua y la vegetación. Dicho molino se encuentra en la Finca de la Virgen del
Ara, de propiedad privada.
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Se acomoda atendiendo a la vegetación existente abundando las aves tales como la
tórtola, perdiz, codorniz, paloma, vencejos, golondrinas, córvidos y
paseriformes fundamentalmente. Entre los mamíferos abundan los conejos, y
finalmente, entre los depredadores están las aves rapaces y los zorros.
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Allí se pueden encontrar entre otros: cigüeña blanca, aguanieves, tortugas (en el Arroyo Galapagar).
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Allí encontrarás:
jabalís, zorros, jinetas, gato montés, erizos, ciervos, etc.
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CAÑADA REAL DEL PENCÓN
Esta Cañada Real, es un ramal de la Cañada Real Leonesa desde Valencia de las
Torres por Maguilla, Berlanga, Ahillones y Reina, entra en el termino de Fuente
del Arco desde el de Reina, cruzando el arroyo de la Veguilla y una vertiente
que desemboca en el arroyo, lindando a derecha e izquierda con tierras de posio
y labor de la Indiana, mas adelante esta cercado por la derecha, mientras que
por el izquierdo queda la dehesa del Galapagar y los Cuadrejones, cruzando el
arroyo del coto de los Monteros.
Por las minas del Galapagar, algunos de cuyos pozos y escombreras, están en la
Cañada, sigue teniendo como linde a la derecha la cerca dé la finca Bodega de la
Indiana, cruzando el cordel de Guadalcanal y poco después la vía férrea de
Mérida a Sevilla, lindando por la derecha la Bodega de los Monteros y una cerca
de pastos y por la izquierda el Cotillo y el Pencón, pasando la carretera de
Llerena a Córdoba.
Después de cruzar la carretera sigue formando línea de términos entre Reina y
Fuente del Arco, llevando en su interior una carretera que lleva a Reina y
teniendo como linde de este lado derecho tierras de umbría, pertenecientes al
termina de Reina, denominados Los Tejares, desviándose a la carretera de Reina
pero continuando sobre la Cañada, una pista particular que conduce a los
olivares de la Jayona.
Por la izquierda en termino de Fuente del Arco, linda el olivar del Pencón,
siguiendo tierras del Los Tejares, quedando por la derecha las tierras de Cabeza
Rubia y la Huerta del Moral, frente a cuya cerca hay en la Cañada un pozo de
mina abandonado, hacia el lado izquierdo queda la Huerta del Sargento.
Sigue la Cañada por las Malpicas, entrando el arroyo de este nombre en la
Cañada, mientras que la pista se aparta por la izquierda entrando también en
sitio de las Malpicas hasta que torciendo a la derecha entra en él termino de
Reina.
La dirección de esta vía pecuaria es de N.E a S.O con una longitud de unos diez
kilómetros, de los cuales cinco son el trayecto común entre Reina y Fuente del
Arco su anchura legal es de 75,22m.
CAÑADA LEONESA ORIENTAL
Entra en Extremadura por Villar del Pedroso y pasa por Alía, Castilblanco,
Valdecaballeros y Peloche, donde los ganados tenían que salvar el Guadiana, que
cuando iba crecido era un peligro. La Cañada seguía por Talarrubias, Puebla de
Alcocer y Esparragosa, donde se encontraba el obstáculo del rió Zujar, también
dificultoso de pasar. Seguía por Campanario, Castuera, Quintana, Higuera
Retamal, Campillo de Llerena, Valencia de las Torres y acaba en Fuente del Arco.
CAÑADA REAL DE LA SENDA
Entra desde él termino de Guadalcanal (Sevilla), en el de Fuente del Arco,
cruzando el arroyo del Moro. Linda por la izquierda con los Baldíos del
Ayuntamiento de Fuente del Arco, con los parajes: Umbría del Conejero y
Buenavista, surcando la Cañada el arroyo de la Senda. Por la derecha linda la
dehesa Rico Macho, con los parajes del Llano de la Senda y las Tarameras o Casa
de Guzmán, cruzando el camino.
Continua entre las dos fincas citadas, cruzando el camino de Fuente del Arco a
Buenavista, pasando el puerto del Romeral, dejando a la izquierda la casa del
guarda de Buenavista y su huerto.
Desde el puerto del Romeral entran en la Cañada diversos arroyos como el de las
Montaneras y el de Escoboso que desembocan en el arroyo del Llano de la Venta,
siguiendo este por el lado izquierdo de la Cañada.
Con Buenavista a la izquierda, en los Baldíos y Cerro Escoboso de Rico Macho por
la derecha, sigue la Cañada hasta entrar en la dehesa del Campillo, por ambos
lados, quedando a la derecha el Cerro Evaristo y Cerro Palomo y a la izquierda,
la Umbría de la Araña.
Sigue la misma dehesa el Campillo por el término de las villas mancomunadas de
Reina, Casas de Reina y Trasierra, a donde pasa la Cañada de la Senda siguiendo
por el llano de la Venta quedando al lado izquierdo las ruinas de la venta y
atravesando la Cañada Real de la rivera de Lara al Pencón y seguidamente la
Rivera y los caminos de la Encomienda y de la Reina a los quintos del Viar.
Por la izquierda en termino de Reina linda con los parajes: Cerro del Castillejo
y el Peñón, atraviesa el camino de Puebla del Maestre a Reina y el arroyo del
Tamujal pasado el cual, los dos lados de la Cañada pertenecen al termino de
Fuente del Arco.
Por la derecha linda tierras del Carrascal de la Rinconada y del Rostro, hasta
entrar en nuevamente en el término de las villas mancomunadas. Por la izquierda,
pasado el arroyo del Tamujal, lindan las Zorreras, atravesando el camino de
Puebla del Maestre a Trasierra.
La dirección de esta Cañada es de Este a Oeste, con una longitud de cuatro
Kilómetros en su primer trayecto y de cuatro y medio en la pertenencia a la
Rinconada. Su anchura es de 75,22m.
CAÑADA REAL DE LAS MERINAS
Se conoce comúnmente como el camino de los Merinales.
Esta vía pecuaria no pertenece al termino de Fuente del Arco pues aunque en un
trayecto de menos de dos kilómetros queda junto al termino, la separa, sin
embargo, el arroyo de la Veguilla que es la divisoria entre Fuente del Arco y
esta parte del termino de Reina, hasta el rió Sotillo y termino de Guadalcanal.
A este lado del arroyo de la Veguilla, en termino de Fuente del Arco, linda la
dehesa La Junta.
La descripción de esta Cañada, cuya dirección es de N.O a S.E con una anchura de
75,22 mtrs. Se inserta en la clasificación del termino de Reina.
CORDEL DE GUADALCANAL O CAMINO REAL
Procede del termino de las villas mancomunadas de Reina, Casas de Reina y
Trasierra desde donde después de cruzar la vía férrea de Mérida a Sevilla, por
el paso a nivel del Tintar lindando por la izquierda con la Bodega de la
Indiana.
Atraviesa la Cañada Real del Pencón por las Minas del Galapagar y los
“Cuadrejones”, que continúan pasando un arroyo que desemboca en el del
Galapagar. Siguiendo el cordel entre pozos y escombreras de las minas por el
sitio de los “Almadenes”.
Cruza el ferrocarril de Fuente del Arco a Peñarroya, por el paso en el ámbito de
los “Almadenes”, siguiendo con una pista para servicio de las minas, entre
encinas y olivares llega a la carretera de Fuente del Arco Valverde de Llerena.
Por la izquierda linda con las tierras denominadas Vegas de Cardo, quedando
próximo el arroyo del Galapagar separándose mas adelante y lindando el cordel
con la dehesa del Galapagar, por donde atraviesa la carretera de Fuente del Arco
a Valverde de Llerena
La dehesa del Galapagar linda por la izquierda, pasada la mencionada carretera,
con el camino de Fuente del Arco a Ahillones, por la derecha linda con una cerca
y al termino de dicha cerca, separa el cordel la vía férrea de Mérida a Sevilla.
Desde el mencionado camino, hasta el término de Guadalcanal pasa por los
siguientes terrenos: “Huerta de los Maragatos”, “Arroyo del Espinillo”, “Viña de
Padre Ignacio” o “Painazo”, “Los Merinales”, “Arroyo de la Parrilla” hasta el
“Arroyo del Donadío”, límite con la provincia de Guadalcanal
Esta vía pecuaria coincide con el Camino Real de Llerena, no conserva su
reglamentaria anchura de cordel ni la que se propone de vereda, pues en algunos
trayectos solo quedan libres tres o cuatro metros y hasta solo dos en un
callejón en el sitio “Merinales”.
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